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Muchos conductores sin conocimientos mecánicos delegan el mantenimiento del coche en su taller habitual. La experiencia de su equipo profesional de confianza les permite despreocuparse de ciertos aspectos técnicos que, en principio, no tendrían por qué dominar. Sin embargo, este traspaso total de competencias suele suponer un gasto añadido que perfectamente se podían haber ahorrado con un pequeño toque de criterio coherente. Y es que no hace falta ser mecánico para solucionar todos los asuntos relacionados con el motor. Buena prueba de ello es la elección del octanaje del combustible que tienen que utilizar nuestros vehículos.

El 90 % de los propietarios se dejan guiar por lo que recomienda el manual de usuario. Buena decisión, ya que estamos hablando de las palabras del fabricante y nadie mejor que ellos saben cómo está diseñado el auto. No obstante, ¿alguien duda acaso de que las marcas siempre apuntan un poco más alto de lo necesario? Por ello, es posible que el octanaje indicado en la guía sea adecuado, pero que empleando uno menor el motor funcione igual de bien y nosotros nos ahorremos unos euros.

Para todo aquel que no sepa cómo funcionan los octanajes, podemos traducir el proceso en que si la gasolina se inflama antes del momento de mayor compresión en la cámara de combustión, el rendimiento del motor no será el idóneo. El octanaje es solo una referencia medible para dividir los motores en función del grado de explosividad que necesita su combustible. Pero ojo, esto no puede hacernos pensar que un mayor octanaje signifique que la gasolina sea mejor y que, por ende, el motor vaya a tener más potencia.

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¿Cómo puedo comprobar si el octanaje es el adecuado?

Normalmente, a mayor octanaje, mayor precio. Si caes en el error de echarle a tu depósito la gasolina más barata para ahorrarte dos o tres euros en cada recarga, el motor se irá deteriorando porque las explosiones del combustible equivocado dañarán terceros componentes. Y ya sabemos que reparar el animal que se encuentra debajo del capó no cuesta solo dos o tres euros, por lo que ¿dónde está el ahorro ahí?

La manera más sencilla es probar un octanaje de un nivel inferior al que usabas. Si notas cascabeleos desconocidos durante la conducción y explosiones bruscas en la combustión, significa que tu motor no acepta su nueva bebida. En caso contrario, si todo va sobre ruedas -y nunca mejor dicho-, puedes cambiar de nivel sin preocupaciones con el premio de saber que ahorras un plus de dinero con el que no contabas.

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De todas formas, si tienes algún tipo de duda sobre el octanaje o prefieres consultarlo, podemos a tu disposición el servicio de consulta gratuito a través de info@mythicalcars.com ¡Te esperamos!

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Coches clásicos deportivos americanos

Casi el 50 % de los consumidores españoles se decantan por realizar reparaciones en estos negocios en lugar de llevarlos al concesionario oficial. 

Los talleres multimarca ya acaparan el 42 % de las reparaciones que se facturan en España según un estudio realizado por TNS. Esta cifra confirma la tendencia en ascenso de los últimos años, en los que los concesionarios oficiales cedieron el 36 % de mercado en 2011 y el 38 % en 2012. A pesar de que 1 de cada 5 talleres españoles son ilegales, la confianza de los conductores en estos espacios independientes no deja de aumentar. Se trata de una inmejorable noticia para el colectivo autónomo y de pymes que, por fin, ve algo de luz al final de los conglomerados multinacionales.

Sin embargo, dentro de la paulatina redistribución del mercado de mecánica automovilística, conviene apreciar que no todas las marcas han sufrido los mismos retrocesos. Por ejemplo, fábricas con una fuerte presencia en nuestro país, como pueden ser Toyota o Mercedes, todavía conservan un 47 % de cuota de mercado, frente al 20 % de otras marcas que deberían replantearse su estrategia de servicio postventa de atención al cliente.

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Además, como bien citan nuestros compañeros de Infotaller, otro dato alarmante es que 4 de cada 5 coches con más de una década  de antigüedad tuvieron que realizar por lo menos una intervención mecánica. Y recordemos que las carreteras españolas están superpobladas de vehículos con semejante jerarquía, por lo que la recaudación de estas operaciones implica un alto porcentaje de los beneficios globales para el pequeño negocio a final de ejercicio.

Incluso por encima de un precio adaptado a los tiempos que corren, como bien hemos podido saber en Mythical Cars, las personas prefieren un modelo basada en la mutua confianza, con un trato cercano, amable y capaz de transmitir la seguridad necesaria para dejar tu vehículo en manos ajenas durante unas horas sin temor alguno. De hecho, la desconfianza general es tal más del 30 % de los conductores consultan previamente en Internet la avería para ver si son capaces de reparar el daño ellos mismos. ¿Soléis hacerlo vosotros también?

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Motor V8 - Coches clásicos deportivos americanos

La rutina al volante nos lleva a realizar por inercia una serie de movimientos básicos  con manos y pies que ya tenemos interiorizados al 100 %. Sin embargo, en el momento en el que alguno de estos pasos se escapa de la normalidad, en seguida nos percatamos. He ahí la importancia de que todos los sistemas de nuestro coche -eléctricos o no- funcionen al dedillo y estén perfectamente calibrados. Por ejemplo, el recorrido libre del embrague debe estar en su justa medida para no forzar terceras piezas que puedan repercutir en el correcto funcionamiento de nuestro motor. ¿Cómo calibrar el embrague? Muy sencillo: 

1. Debemos asegurarnos de que el recorrido libre del embrague sea el indicado. Desde el momento en el que pisamos el pedal hasta que este comienza a funcionar, la distancia debe ser de entre 2 y 4 centímetros. En caso de que sea mayor o menor, podemos ajustarlo nosotros mismos sin la necesidad de acudir a un taller.

2. Si la distancia es mayor a 4 centímetros, la transmisión podría verse dañada por culpa de la fricción que genera este desnivel.

Ford Mustang The boss 302

3. Si la distancia es menor a 2 centímetros sería demasiado breve, lo cual provocaría un exceso de esfuerzo en numerosas piezas que afectarían directamente sobre el sistema de transmisión.

4. En caso de que el automóvil disponga de embragues autoajustables, lo recomendable sería recomendable lubricar con grasa siliconada la garra dentada plástica de ajuste como método preventivo.

5. Si no disponemos de uno autoajustable, nuestro siguiente paso apunta hacia el cable del embrague, situado debajo del chasis. Cuando esté localizado, podemos controlar su recorrido girando la tuerca de ajuste.

6. Repetimos esta maniobra hasta que, una vez que presionamos el pedal, el embrague entre en acción justo en el recorrido adecuado entre los citados 2 y 4 centímetros de margen.

Os dejamos a modo de complemento un esquema orientativo de la mecánica del embrague, con todas las piezas arriba mencionadas:

Esquema mecánica embrague cable y tuerca

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GTO - Coches clásicos americanos

Hay cosas con las que es mejor no jugar, y más aún si hablamos sobre los componentes del motor de un coche. Piezas como la bomba de agua de nuestro automóvil son intocables y, aunque su coste de reparación no es el más elevado, en caso de rotura directamente no podemos circular. Es por eso que conviene saber cuáles son las seis principales causantes de esta debacle motorizada para intentar prevenirlas a tiempo:

1. Temperatura demasiado elevada: el indicador de temperatura de agua del coche ayuda a supervisar en qué niveles se mueve y, sobre todo, nos permite apreciar de un vistazo si esta es demasiado elevada. Si se desplaza a baremos anómalos, la existencia de un desperfecto en la bomba es prácticamente segura.

2. Desajuste de las correas: como ya explicamos hace pocos días, podéis seguir una serie de prácticos consejos para alargar la vida de las correas, como por ejemplo la del alternador. Un simple desajuste puede trastocar toda la mecánica y conviene decirle a tu mecánico habitual que le eche un vistazo en la próxima revisión por lo que pueda pasar. 

 3. Anomalías en el motor: ¿cuántos de vosotros sois capaces de reconocer el sonido de vuestro coche entre una multitud? Es posible que en medio de esa rutina sonora irrumpa un ruido que no debería existir. Abre el capó, revisa y pobre de ti si pertenece a la bomba de agua….

Pontiac GTO

4. Pérdida de líquido: si al levantar el capó no ves que la bomba de agua esté goteando, es lógico. Y es que esta pieza solo pierde líquido cuando el auto está en marcha, así que si quieres mirar específicamente esto, dale antes vidilla al motor y déjalo encendido.

5. Exceso de kilómetros: cuánto daño ha hecho la obsolescencia programada a los consumidores de a pie, ¿verdad? Sobre los 40.000 kilómetros se recomienda sustituir de forma preventiva la bomba de agua. Su coste de reparación no es el más elevado, así que si toca visita inminente al taller, desde Mythical Classics te recomendamos que aproveches y mates dos pájaros de un tiro. 

6. Óxido: ¡enemigo a la vista! Si el líquido refrigerante lo contiene, puede que alguna pieza de la bomba se esté degradando progresivamente sin que lo notemos.

Recuerda que si te da pereza revisarlo tú mismo, tienes dudas o simplemente eres partidario de prevenir antes que de curar, puedes acercarte hasta los talleres de Mythical Cars, en donde te ayudarán con todo lo que necesites.

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Ford Mustang The boss 302 - Coches clásicos deportivos americanos

El correcto funcionamiento del alternador depende de su correa que, con el paso del tiempo, tiende a desajustarse perdiendo la posición original y causando un molesto ruido procedente de la zona del motor. Normalmente, cuando esto sucede podéis temeros lo peor, ya que a buen seguro os tocará cambio gordo más pronto que tarde. Sin embargo, si queréis retrasar un poco más la visita a vuestro mecánico habitual, ¿por qué no probar a hacerlo vosotros mismos? Os contamos cómo alargar la vida de la correa del alternador en cinco pasos. Fácil, sencillo y para toda la familia:

1. Lo primero de todo, aseguraos de que el motor está apagado y la llave fuera del contacto del coche. Por muy básico que parezca, hay cosas con las que es mejor no jugar.

2. El famoso chillido se puede producir porque la correa patina… ¿pero cuál de todas las correas que vemos al levantar el capó? Realmente, la única a la que podremos acceder sin problema es la  del alternador, por lo que una vez localizado este dentro del motor, la veremos a simple vista. Podéis usar la siguiente imagen como referencia.

Correa del alternador imagen real

3. El principal problema que suele dar la correa del alternador es su nivel de ajuste. Para comprobar que sea el adecuado, se puede ejercer una presión moderada (de aproximadamente 10 kg.) a medio camino entre las poleas. Si la correa baja alrededor de 10 mm, su estado será normal.

4. En caso de que el resultado no sea de nuestro agrado -lo más normal es que esté floja-, procedemos a ajustarla. Para ello, aflojamos primero los pernos de montaje del alternador usando el trinquete y un juego de tubos. Una vez hecho, se tira del alternador lejos del centro del motor para ajustar la correa, manteniendo la tensión con una mano mientras se aprietan los tornillos.

Correa del alternador

5. Si después de ajustar la correa, limpiar el motor y encender el coche, el molesto ruido continúa, el problema puede ser cuestión de adherencia. Para mejorar la adherencia de esta parte, lo que debemos hacer es mojar una tela con keroseno y pasarlo por el lado interno de las correas, las poleas y los tensores de la goma. Con ello conseguimos quitar la grasa acumulada y fluirá mejor.

De todas formas, si después de realizar estos procesos todavía persiste el pitido, no dudes en ponerte en contacto con el taller de Mythical Cars a través del 91 277 32 34, y te resolverán la duda encantados.

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Mustang - Coches clásicos Americanos

Lo primero de todo, imaginaos que el cuentakilómetros de vuestro coche deja de funcionar. ¿Qué sucedería? Pues básicamente que, por un lado, no sabríais a qué velocidad circuláis –con las consiguientes multas de regalo- y, por otro, perderíais la cuenta de la distancia que está recorriendo vuestro vehículo. Cuando esto sucede, todos los focos suelen apuntar directamente hacia el cambio de marcador… aunque no siempre estén en lo cierto. Es posible que el fallo radique justo detrás y se deba a un rotura en el cable que une la caja de cambios con el marcador.

 ¿Cómo arreglar el cable del velocímetro? El procedimiento es bastante sencillo:

 1.- Primero, desmontar las tapas del cuadro de mando para acceder al cable.

2.- Dependiendo del modelo, tal vez se precise extraer también el volante o incluso tocar la zona de luces.

3.- A continuación, se extrae del velocímetro para liberarlo y poder arreglarlo o, como en este caso, sustituirlo.

4.- Por último, se desconecta con mucho cuidado de la caja de cambios y vuelve a repetirse exactamente este proceso, pero de manera inversa para completar la instalación.

De todas formas, si lo que queréis es retrasar todo lo posible esta operación, un buen mantenimiento para este cable consiste en engrasarlo a través de su funda. Para ello no se necesitaría repetir toda la secuencia anterior, sino que solo con desmontar la caja de cambios para acceder a él sería suficiente.

 Además, un buen sistema para ver cuándo podemos estar “en peligro” es observando la aguja del cuentakilómetros. Si de repente apreciamos una leve vibración, que irá aumentando proporcionalmente, significa que nuestro famoso cable ha empezado a deshilacharse de forma parcial, hasta que ya no haya marcha atrás.

Por si os sirve de referencia, os dejamos un vídeo del procedimiento completo en un Renault 5:

 

Vídeo e información, Patroleitor.